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De orgullosos aficionados a ciudadanos resignados

Posted by J. A. San Rome | junio 12th, 2014 | No responses

      La Copa Mundial de la FIFA 2014, mejor conocida como el Mundial de Futbol, se inaugura el 12 de junio en el Estadio Arenas, ubicado en San Paolo, Brasil. El espectáculo promete ser uno de los acontecimientos más grandes en la historia de los Mundiales.
      Como es de esperar, las 32 selecciones participantes ya tienen lista su estrategia de juego. Ya han estudiado a sus rivales y han elaborado las jugadas que les permitirán, como se dice en el argot del futbol, “batir el arco rival”.
      Desafortunadamente, este tipo de jugadas no solamente las veremos en los partidos que se disputen en Brasil 2014, sino también en los países que ven en este evento el momento de batir el futuro y hacer pedazos los sueños de sus gobernados. Tal es el caso de México, donde las jugadas de pizarrón que han preparado el gobierno de Enrique Peña Nieto, además de ser de lo más básicas, pues rayan en lo obvio, son una ofensa a la inteligencia; este tipo de jugadas son tan viejas y conocidas que basta un ligero movimiento de conciencia para contrarrestarlas, agarrar mal parado al rival y poder meterle un gol. Lo grave de todo es que el gobierno, al atreverse a hacer una jugada de este tipo, nos dice que conoce muy bien a su rival, que sabe que es tan fácil engañarlo, pues tiene una defensa asustadiza, una media que está más preocupada en que la vayan a lesionar y una delantera casi inexistente, que cuando toma el balón, la defensa y la media ya no suben a apoyar o ya se les olvidó de qué se trataba la jugada que ellos generaron por estar inconformes, por sentir que el gobierno los engaña, por saber que viven al día, que no tienen esperanza…
      Esta sencilla analogía retrata y resume, el porqué el actual gobierno repite la fórmula del “antiguo” PRI, la misma que le funcionó para perpetuarse en el poder por más de setenta años para jugar con el destino de los mexicanos, haciéndolos sentir que “si se puede”, haciéndoles creer que amar y sentirse orgullosos de México es apoyar a la Selección de Futbol, en pocas palabras; hacerlos creer que si México no gana es una gran afrenta. Parece que para una inmensa mayoría de mexicanos es más doloroso y vergonzoso que el mundo se entere que tienen una selección mediocre, que se sepa que tenemos un gobierno corrupto, represor e ignorante. A los mexicanos les duele más “perder ante la Selección de Estados Unidos” —ojo, pongo perder porque creen que ellos también juegan con caguama en mano desde la cantina, bar o restaurante— por un gol o dos, que recibir un aumento al salario de tres o cuatro pesos.
      A estas alturas hay que ser honestos, la culpa no es del PRI ni de Peña Nieto. La culpa es de la gente que sigue creyendo que estos personajes no son capaces de comprar al arbitro, incluso a jugadores del equipo rival para ganar partidoelecciones. La culpa es de los miles y miles de mexicanos que se sienten indignados porque la Selección Nacional por poco y no iba al mundial, por los que se ponen “la verde” y creen que eso es apoyar a México. Entendámoslo, México está hecho de 112 millones 336 mil 538 habitantes, no de 11 pelados en ropa interior corriendo tras un balón y a los que seguramente les importa muy poco que uno esté pegando de gritos en un abarrotado local, a ellos lo que les preocupa es ganar, y no precisamente el partido, un estratosférico salario ya sea por publicidad, por primas, por hacer que juegan noventa minutos. Quien se aferre en ver el futbol, al menos en México, como una cuestión de orgullo nacional, es un pendejo. Aquí, como seguramente en muchos otros países, para el gobierno la Selección Nacional sirve para dos cosas: hacer ganar millones de pesos a las televisoras y —como bien lo ha dicho la filósofa de la papa de Atlacomulco es sus tweets— mantener entretenida a toda la bola de pendejos que forman parte de la prole y sólo critican…y no entienden las reformas que Luisito le dice a papi que tiene que hacer…
      En México de nada sirve que haya medios de comunicación más críticos e imparciales, si como bien lo decía Carlos Fuentes: “el problema no es que haya analfabetas, el problema es qué van a leer cuando dejen de serlo”; y eso es justo lo que ha favorecido al PRI, que sabe lo que la gran mayoría de mexicanos quieren leer y ver, y lo que quieren leer es justo lo que el lacayo de Peña Nieto, Mario Vázquez Raña, publica en sus periódicos y lo que quieren ver es justo lo que sus mininos Emilio Azcárraga y Salinas Pliego producen en sus respectivas televisoras. Con lo anterior, queda claro porque el actual gobierno —que si de algo carece es de inteligencia— tiene el descaro de hacer “esas jugaditas” mediocres que cualquier equipo llanero podría desarmar; y no lo digo sólo porque vayan a empalmar, por casualidad, la aprobación de las reformas en materia energética con los partidos de la Selección, sino por todo lo que quiere hacernos creer.
      En conclusión, si eres de los que ya compró la playera de la selección —que por cierto, una marca alemana tiene los derechos de comercialización— para ponérsela el viernes; si eres de los que cree que el Piojo Herrera es el salvador del orgullo mexicano; si eres de los que depende de un triunfo de la Selección para sentirte feliz; si eres de los que cree que Joaquín López Dóriga es un profesional de la comunicación; si eres de los que considera que la Rosa de Guadalupe y la señorita Laura Bozzo son la neta; si eres de los que cree que La Prensa es un periódico… entonces eres un pésimo jugador al que lo burlan con túneles, sombreritos y le hacen goles de taquito. Un jugador que por malo y conformista nunca saldrá de banca más que para hacer el ridículo.

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