Colaboraciones

Entrevista con Los Tigres del Norte

Posted by J. A. San Rome | abril 24th, 2013 | No responses

 
 
 ¿Cómo definirías una frontera?
   Luis Hernández: Es la división entre el bien y mal, entre la vida y la muerte, entre la persona y Dios. Es el lugar donde nacen los sueños y muchas veces también se encuentra la tumba de quienes sueñan. La palabra frontera está muy ligada a mí; me identifico plenamente con ella, porque yo nací en una frontera: Mexicali. Esa palabra me cruza el cuerpo y el alma. La palabra frontera me enseña a vivir y dejar vivir a otras personas con culturas, ideas, sueños, pero sobre todo, con un muy diferente concepto de la vida, del amor, del hombre y la libertad. La frontera es la última puerta que hay entre la realidad y el espejismo. Ahora bien, la frontera territorial no es más  que una rayita que han pintado en los mapas los malos políticos; tanto así que lo que antes era México ahora son sus límites; esas rayitas sólo sirven más que para dividir país… pero jamás podrán separar a los hombres.
 ¿Cuál crees que sea la principal frontera del hombre?
   Hay muchas, una de las más importantes es no caer en la falta de discernimiento. Saber ver la diferencia entre lo que es real y lo irreal; por ejemplo, cuando uno sufre y vive esa realidad tal cual es, sólo cruza de un lado al otro, pero sin pasar de la frontera, se queda allí en la línea y no sabe ya de sí, vive en una frontera mental permanente, no está ni acá ni allá, no sabe de Dios ni del diablo. Vivir en un estado fronterizo, hablo de lo metal, es no saber que vives…, pero si logras cruzar ese desierto o río mental, si brincas la frontera, no importa de que lado caigas, entonces comienzas a valorar más las cosas, comienzas a darte cuenta de lo que la vida vale, de que tienes que luchar para poderte forjar tus bases y principios para llegar a ser una persona de bien y para bien. Cuando uno llega al límite, ése donde sientes que no estás haciendo lo adecuado y reflexionas, es cuando ya lo lograste, ya no te queda de otra más que luchar. Tienes que empezar a dar y no sólo recibir. No hablo sólo de las personas, hablo de la vida, de agradecerle porque nos dio aire para dar el brinco. Cuando uno llega a ese punto la frontera ya se cruzó y uno comienza a sentirse como en su propia casa.
 ¿Cuál es la frontera más trágica o dura que has tenido que cruzar?
   El día que cumplí doce años, precisamente ese día falleció mi papá, ésa fue la frontera más terrible que he tenido que cruzar. Yo era apenas un niño, tardé mucho tiempo en asimilarlo; algunos años después fallece un hermano, que también era mi mejor amigo, me costó mucho trabajo superarlo y poder cruzar esa rayita y asimilarlo. Sólo asimilarlo porque nunca te resignas. Hasta la fecha nunca me he resignado, todavía hay ocasiones en las que pienso que mi papá y mi hermano están aquí y algún día van a volver y me van a decir —algo que todos esperamos de los que se nos han ido—, “aquí estoy.” La resignación nunca llega, pero lo asimilas y te haces a la idea de que las cosas suceden por algo. El día que logré asimilarlo crucé esa frontera y comencé a superarme. Ahora, le doy gracias a Dios por haberme puesto en este camino, con todo y sus bardas y fronteras, por estar trabajando en algo que me gusta, por tener una familia muy bonita y unida. Esa frontera que hay entre los seres que amas y que ya murieron y tú, no se cruza haciendo hoyos ni cruzando el desierto, el río o brincando una barda. Se cruza de frente, con amor y entrega. A tus seres queridos los llevas en la última frontera… tu corazón.
¿Cuál es la frontera más difícil que tiene que superar un niño?
   Es difícil acertar. Voy a hablar por mí, cuando era niño la frontera más difícil que tuve que brincar fue la carencia del cariño de un padre o de los padres. Lo acabo de decir, yo perdí a mi padre cuando era muy chiquito, tal vez en el momento que más necesitaba de un papá. Yo estaba entrando en la etapa de doce años y luego en la adolescencia. Me era muy difícil entender y asimilar muchas cosas. Para mí, como niño, entender que la persona que te enseñaba lo bueno y lo malo de la vida, que te hacía sentir querido y que siempre que necesitabas palabras de aliento y porque, no también de regaño, ya no está, es difícil. Hacerte la idea que jamás volverás a verlo ni oírlo, que entre tú y él está la frontera de la muerte. Un hecho que no comprendes y siendo un niño la ves como un muro hecho de soledad y tristeza o como un desierto hecho de dolor y ausencia que corre a lo largo de toda tu vida, sin saber qué te espera del otro lado. La falta de la guía de un padre, sentir que estás solo, que no tienes el consejo de un papá, de un hermano… La falta de cariño, es sin duda la frontera más difícil que un niño tiene que superar. La de la muerte tarde o temprano la asimila, pero la falta del cariño lo ahoga en el río bravo de su corazón.
¿Cuál es la frontera entre el odio y el amor?
   Cuando uno entrega todo en el amor siempre estás al límite y es cuando llegan los excesos y nos afectan, vienen las incongruencias y los distanciamientos, de momento uno siente que entrega todo y tu pareja no te corresponde de la misma manera. Creo que el intentar estar amando siempre es algo que todos tenemos que tener, pero para eso primero tenemos que amarnos a nosotros mismo, estar en paz con uno mismo y sin temor a nada. Sólo así puedes amar, no sólo a tu pareja, a todas las personas que te rodean y te brindan su cariño. Eso ocasiona que seas odiado porque hay mucha gente que no tolera o acepta que seas querido de esa manera. La envidia es la frontera entre el odio y el amor, es como una Tijuana, no sabes por donde te va a caer el trancazo ni de quién tienes que cuidarte.
¿Cuál es la frontera entre un tigre y un hombre?
   Las rayas. El tigre las tiene por fuera y lo hace ser un animal peligroso y hermoso a la vez, no necesitas acercártele, desde lejos lo ves y lo valoras por lo que es. El hombre lleva por dentro las rayas, en el alma, hay que acercarse a él y tratarlo para saber qué tan peligroso, bueno o hermoso puede llegar a ser. En un tigre, musicalmente hablando, es la libertad de poder rugir la verdad en un corrido, muchas veces los hombres y las mujeres no son escuchados o no los quieren escuchar, no los dejan sacar ese tigre que llevan dentro. Nosotros tratamos de hacer que los escuchen a través de nuestra música. Las canciones de Los Tigres del Norte no son sino los rugidos y zarpazos del pueblo de México.
¿Los corridos derriban fronteras?
Sin duda unen, desgraciadamente por cuestiones políticas siempre va existir alguna frontera; afortunadamente, creo que gracias a los corridos le ha sido más fácil a la gente entender la realidad que vivimos, gracias a su letra toma conciencia y comprende que todos estamos por un mismo fin: conservar nuestro mundo y preparar a las nuevas generaciones. No todos pensamos de la misma manera, pero cuando cantamos, en especial corridos como: La jaula de oro, Somos más americanos y, recientemente, José Pérez de León, logramos tocar ese nervio de la gente que la vuelve más sensible y despierta en ellos un sentimiento oculto, que muchas veces por temor a ser discriminada, cuando está en otro país que no es el suyo, no se atreve a demostrar por miedo al rechazo. Los Tigres del Norte cantan esas canciones porque son la historia de nuestro pueblo, son la crónica social a la que toda persona tiene acceso. Con nuestra música tratamos de hacer sentir a nuestros paisanos que México está donde están ellos, que América es un continente donde no sólo el que es güerito y habla inglés es americano. Los americanos somos todos los que vivimos desde Brasil hasta el Polo Norte. Americano es el Tzotzil, el Huichol, el Tarahumara y el mexicano. América no tiene fronteras, nuestro vecino del norte debe  entender que América se vive sin fronteras, que son ellos los que se están aislando, que su frontera, más allá de bardas y vigilancia, es de intolerancia. La frontera que deben cuidar es la de los derechos humanos y deben tener muy presente eso que dice nuestra canción: “y si sacamos las cuentas, aunque le duela al vecino, somos más americanos que todititos los gringos…”
¿Por qué América sin fronteras?
   Las rayas ya están pintadas, muchas de ellas con mentiras y otras con sangre, sangre mexicana. América sin fronteras porque entre la gente no hay fronteras, porque cuando se van de su tierra no deja su identidad, ni su cultura, ni el color de su piel, mucho menos su idioma y siempre están orgullosos de lo que son. Cuando dan el primer paso fuera de su tierra, la frontera —su frontera— se va con ellos, por eso en Estados Unidos hay más de 30 millones de hispanoparlantes. En los Ángeles, por ejemplo, hay tortillerías, venden tacos, pozole, hay otro México ¿Cuál frontera? La frontera no es el idioma ni el color. La frontera es una raya pintada en un mapa, pero ni modo políticamente va a existir y hay que respetarlas.
¿Por qué el mexicano prefiere cruzar a Estados Unidos y no a Europa?
  Por nostalgia, Europa está más lejos, decir que uno está allá no es decir nada. Casi nadie sabe que hay en esos países; desgraciadamente, en nuestro México se ha vuelto una cuestión de estatus social trabajar en Estados Unidos, porque es sinónimo de dinero. Es más importante y tiene más valor para muchos cruzar el Río Bravo, con todo lo que implica que cruzar el océano Atlántico.
¿América puede ser cómo la Comunidad Europea?
Por supuesto, antes de que ellos lo pensaran ya era un ideal para todos los países de América. Ellos no robaron el sueño de Bolívar. La Comunidad Europea es el sueño de Bolívar.
¿Cuál es la frontera del corrido?
   El corrido no tiene fronteras, al menos en el caso de Los Tigres del Norte, se canta la pura verdad. No cantamos cosas ficticias, cantamos lo que la gente piensa, siente y vive. Tratamos de dar a la gente música con sentido para que puedan tener otra visión de las cosas y no sólo el discurso político. Hay está el del corrido de El Circo, por ejemplo…
¿Qué les dirías a los mexicanos que van a cruzar la frontera?
   Pues como dice la canción: “De paisano a paisano del hermano al hermano, por querer trabajar, nos han hecho la guerra patrullando fronteras…” que se cuiden y que recuerden que son los gringos los que necesitan de su trabajo. Que la tierra que pisan antes fue México.
¿Cuál sería tu última frontera?
   Realizarme como persona. Ya soy padre, tengo dos hijos y me siento orgullo. Ahora sólo me falta verlos realizados, verlos crecer, verlos con una carrera, verlos ser personas de bien y esperando que los consejos que les doy les sirvan en el futuro, ese sería mi último reto, mi última frontera que tengo que atravesar; cuando yo vea eso podré decir que triunfé y he alcanzado mi sueño. Como músico, seguir triunfando, llevando el corrido y la música de México a todos los países; cumplir los mismos años que mis hermanos llevan en el escenario, que ya son más de treinta, yo llevo apenas diez, cuando llegue a esos treinta es cuando me voy a sentir realizado.
¿Qué les dirías a los niños de Educa y a sus donantes?
   A todos los niños algo que es muy importante, es que siempre hay que sentirnos queridos y amados. Es muy importante que cada uno se sienta motivado, aunque a veces no esté allí la gente para hacerlo, uno siempre debe de tener metas y ser perseverante. Si fracasamos hay que volverlo a intentar. Los fracasos son solamente enseñanzas, debemos volverlo a intentar hasta alcanzar nuestro sueño, hay que darle hasta pasar la frontera sin que te tuerza la migra de la vida. A la gente que colabora con EDUCA, darle las gracias por ayudar a todos estos niños y enseñarnos que todos tenemos que aportar nuestro granito de arena, nosotros con nuestra música, con nuestro mensaje. Que sepan que aquí estamos para lo que seamos esenciales, aquí vamos a estar para tratar de ayudarles y ojalá podamos cooperar de alguna manera para hacer crecer este movimiento y hacer que los niños puedan triunfar, al fin y al cabo son el futuro de nuestro México y de todo el mundo.